Pues eso, que mi nube y yo nos mudamos a una casa más grande:
Mi nube y yo
Y AQUÍ TB.
Rosa corazón
Os espero a tod@s y os pido por favor a los que me teneis enlazados que cambieis la dirección.
Nos vemos!!!
Venios, que si no la casa es grande y fría...
13.11.08
16.10.08
Me */%$ en los reenvíos
Sí, eso es, me */%$ en los reenvíos. No puedo con ellos.
Que si la niña Mariquita está secuestrada por un asesino que tiene la cara pintada de marrón, que la vimos con una jeringa pinchándote el culo en el cine y puedes coger sida, y mientras tanto ten cuidado porque los antigripales te hacen morir de cáncer, ¡Ah! y que van a lapidar por 9ª vez, parece, a Hamala, pobre mujer, que la lapidan cada año. Y si me contestas a este email te daremos una PDA valorada en 400 euros, sólo si se lo mandas a 45 personas, y si no lo mandas, las desgracias del universo caerán sobre tu pobre cabeza de mortal inmundo, que no lee la mierda esta de cadenas y además osa no reenviarlas...
Persona que me manda un reenvío, persona a la que doy un aviso, le cuento que hay unas cosas que se llaman "spam" y "hoax", y si insisten en salvarme la vida otra vez, pasan a la carpeta maravillosa de Spam de gmail.
Luego están esos de "si me quieres como yo a ti, amigo del alma, mándame esto de vuelta", con fotos de pajaritos y de campos y valles o soles poniéndose (en una puesta, digo) pero ¡¿estamos tontos o qué?!... es que no doy crédito, de verdad que no.
Mención especial, por su estupidez incalculable merecen también los mails de fotos de bebes gordos, o de gente fea, de videos de caídas, e incluso de paisajes con frases sobre la futilidad de la vida, muchos con faltas de ortografía.
Vamos a ver, si te quiero, no te mando estas cosas, así que menos aun te las voy a devolver. Si quiero ver fotos de bebé gordos, me las busco yo en el google.
Y por último, y esto, si es menos grave a mi me cabrea también, tengo a alguna gente, ex-compañeros de trabajo, de clase, de yo que se dónde, que en vez de mandame un mail así tipo: "¡Hola Lady! ¿Cómo va todo?"... mandan estos que dicen: "¡Hola chicas!" y cuentan su vida en público, como el que da las crónicas sociales en una revista del corazón.
Por favor, seres que navegáis por la red, que tenéis mi mail personal porque en un momento de la vida confié en vosotros, parad con esta tortura, haced que estas cadenas del infierno dejen de perseguirme. Lo se, soy una intolerante, pero es que a todo el mundo no le gustan las mismas cosas, así que respetad que quiera morir clavándome una aguja sidosa en el cine.
Lo dicho: me cago en los reenvíos (¡ups!, se me escapó...)
pd: hoy he leído un reenvío de mi prima Merykilla que no me ha disgustado del todo, pero, que hubiera preferido leer, estando todos los usuarios y yo en copia oculta.
Que si la niña Mariquita está secuestrada por un asesino que tiene la cara pintada de marrón, que la vimos con una jeringa pinchándote el culo en el cine y puedes coger sida, y mientras tanto ten cuidado porque los antigripales te hacen morir de cáncer, ¡Ah! y que van a lapidar por 9ª vez, parece, a Hamala, pobre mujer, que la lapidan cada año. Y si me contestas a este email te daremos una PDA valorada en 400 euros, sólo si se lo mandas a 45 personas, y si no lo mandas, las desgracias del universo caerán sobre tu pobre cabeza de mortal inmundo, que no lee la mierda esta de cadenas y además osa no reenviarlas...
Persona que me manda un reenvío, persona a la que doy un aviso, le cuento que hay unas cosas que se llaman "spam" y "hoax", y si insisten en salvarme la vida otra vez, pasan a la carpeta maravillosa de Spam de gmail.
Luego están esos de "si me quieres como yo a ti, amigo del alma, mándame esto de vuelta", con fotos de pajaritos y de campos y valles o soles poniéndose (en una puesta, digo) pero ¡¿estamos tontos o qué?!... es que no doy crédito, de verdad que no.
Mención especial, por su estupidez incalculable merecen también los mails de fotos de bebes gordos, o de gente fea, de videos de caídas, e incluso de paisajes con frases sobre la futilidad de la vida, muchos con faltas de ortografía.
Vamos a ver, si te quiero, no te mando estas cosas, así que menos aun te las voy a devolver. Si quiero ver fotos de bebé gordos, me las busco yo en el google.
Y por último, y esto, si es menos grave a mi me cabrea también, tengo a alguna gente, ex-compañeros de trabajo, de clase, de yo que se dónde, que en vez de mandame un mail así tipo: "¡Hola Lady! ¿Cómo va todo?"... mandan estos que dicen: "¡Hola chicas!" y cuentan su vida en público, como el que da las crónicas sociales en una revista del corazón.
Por favor, seres que navegáis por la red, que tenéis mi mail personal porque en un momento de la vida confié en vosotros, parad con esta tortura, haced que estas cadenas del infierno dejen de perseguirme. Lo se, soy una intolerante, pero es que a todo el mundo no le gustan las mismas cosas, así que respetad que quiera morir clavándome una aguja sidosa en el cine.
Lo dicho: me cago en los reenvíos (¡ups!, se me escapó...)
pd: hoy he leído un reenvío de mi prima Merykilla que no me ha disgustado del todo, pero, que hubiera preferido leer, estando todos los usuarios y yo en copia oculta.
9.10.08
Mi universidad... mis compañeros y mis profesores.
Llevo 3 dias de clase, estoy en el 2º año de la tercera carrera. En la estupenda Universidad Complutense.
Ahora ya soy "mayor", una adulta, y parece que por eso veo las cosas de otra manera.
Y cada día me asombro más de cómo es la gente que me rodea, la humanidad en general. Y la Universidad.
Me matriculé en una asignatura en la que sólo podían matricularse 35 personas, por eso, justamente por eso me matriculé, y porque me gusta la asignatura. LLego a la clase y veo que allí hay más de 90 personas, y que no tengo sitio para sentarme. Y me entero de que la profesora, que tiene la misma asignatura en dos cuatrimestres, ha permitido a todo aquel que se lo ha pedido (que debe ser todo el mundo) cursar la asignatura en el 1er cuatrimestre. Con lo cual, a la mierda lo de los grupos de pocos alumnos para rendir bien, lo de poder sentarme en la clase, lo de poder aprovechar el tiempo. Y me pregunto ¿en qué piensan la profesora, la universidad y mis amados compañeros?
Llego a clase de Canto (Formación Vocal). El profesor pregunta si alguien ha cantado alguna vez o tiene alguna formación. Habla, como no, la compañera petarda de turno (de todos los turnos) y le cuenta el cuento que oimos cada día, en cada clase, varias veces. "Yo soy cantante profesional, tatatatata, tatatata...". El profesor le pregunta que si es lírica, y más cosas. Y ella discute sober su registro de supersoprano. Si es cantante de profesión ¿no se supone que debería vivir de su profesión? que yo sepa trabaja en una tienda de ropa, como dependienta, un trabajo dignísimo, y no es profesional, porque no lo es... asi me paso el día a día aguantando a profesionales falsos que no se callan ni debajo del agua. ¡Qué cruz!. Y ¡ojo! no critico a los miles de maravillosos músicos que no viven de su profesión, sino a estos piojos que van de lo que no son, que me encuentro cada día y me asquean.
Vamos a otra asignatura. "Bases Psicopedagógicas", y la profesora se pasa la hora y media DICTANDO los apuntes. Estoy a punto de levantarme y darme de cabezazos contra el prechero. ¡Estamos en la Universidad, no en el colegiooooooo! (quiero gritar). ¿qué formación pretende darnos?.
Y así comienza mi curso 2008/2009.
Felicísimamente.
Ahora ya soy "mayor", una adulta, y parece que por eso veo las cosas de otra manera.
Y cada día me asombro más de cómo es la gente que me rodea, la humanidad en general. Y la Universidad.
Me matriculé en una asignatura en la que sólo podían matricularse 35 personas, por eso, justamente por eso me matriculé, y porque me gusta la asignatura. LLego a la clase y veo que allí hay más de 90 personas, y que no tengo sitio para sentarme. Y me entero de que la profesora, que tiene la misma asignatura en dos cuatrimestres, ha permitido a todo aquel que se lo ha pedido (que debe ser todo el mundo) cursar la asignatura en el 1er cuatrimestre. Con lo cual, a la mierda lo de los grupos de pocos alumnos para rendir bien, lo de poder sentarme en la clase, lo de poder aprovechar el tiempo. Y me pregunto ¿en qué piensan la profesora, la universidad y mis amados compañeros?
Llego a clase de Canto (Formación Vocal). El profesor pregunta si alguien ha cantado alguna vez o tiene alguna formación. Habla, como no, la compañera petarda de turno (de todos los turnos) y le cuenta el cuento que oimos cada día, en cada clase, varias veces. "Yo soy cantante profesional, tatatatata, tatatata...". El profesor le pregunta que si es lírica, y más cosas. Y ella discute sober su registro de supersoprano. Si es cantante de profesión ¿no se supone que debería vivir de su profesión? que yo sepa trabaja en una tienda de ropa, como dependienta, un trabajo dignísimo, y no es profesional, porque no lo es... asi me paso el día a día aguantando a profesionales falsos que no se callan ni debajo del agua. ¡Qué cruz!. Y ¡ojo! no critico a los miles de maravillosos músicos que no viven de su profesión, sino a estos piojos que van de lo que no son, que me encuentro cada día y me asquean.
Vamos a otra asignatura. "Bases Psicopedagógicas", y la profesora se pasa la hora y media DICTANDO los apuntes. Estoy a punto de levantarme y darme de cabezazos contra el prechero. ¡Estamos en la Universidad, no en el colegiooooooo! (quiero gritar). ¿qué formación pretende darnos?.
Y así comienza mi curso 2008/2009.
Felicísimamente.
29.9.08
Coles del pasado: !sí! a los uniformes.
"Coles" del pasao, porque fue en el pasado cuando yo fui al cole.
Mi uniforme me gustaba. Sí, me gustaba mucho. Y no por ir igual que todo el mundo, sino porque recuerdo que era un alivio para mi madre el tener dos uniformes con los que tiraba cada semana. Nada de tener montones de vestidos que no hubieramos podido comprar, nada de eso. Como mucho 4 cosas para los sábados y domingos, y de lunes a viernes, el "uni" azul, con camisa blanca, y palante.
Cuando eras mayor te lo ponías minifaldero, con medias, y los "adornos" los elegías a tu gusto, personalizando. Como hacen todos los alumnos japoneses en Japón. Todos con uniforme, y todos distintos, distintos en las carpetas, adornos del pelo, zapatos... etc... y así ibamos nosotros.
Me acuerdo de una anécdota, para mí en aquel momento, normal, y que ahora, al rememorar, me parece antológida.
Clase de lenguaje. Monja que me saca a la pizarra. Año 1985. Yo era una niña (y ya tenía una nube, por cierto).
La monja me llama, salgo a la pizarra y mi uniforme, que debía estar compuesto por prendas blancas y azules, al ser invierno, estaba complementado por unos gruesos calcetines que me llegaban a la rodilla. Muy calentitos, y eso si, de color rojo.
Monja: pequeña chena, ¿y esos calcetines?
Chena(yo): me los ha dado mi madre
Monja: pues cuando llegues a tu casa, le dices a tu madre que los calcetines del uniforme tienen que ser azules o blancos, que no pueden ser rojos.
Chena: vale, yo se lo digo.
Dos días despues, misma clase, misma monja, y pizarra de nuevo. Esta vez una rebeca roja.
Monja: pequeña chena, ¿y esa rebeca roja? ¿no te dije que le dijeras a tu madre que no puedes llevar calcetines (o rebecas O_o) rojas?
Chena: si
Monja: ¿y qué te ha dicho tu madre?
Chena: mi madre ha dicho que me los compres tú. (sí, sí, tuteábamos a las monjas).
Verídico, mi madre me dijo, toda seria, y para mí sin segundas intenciones, "dile a la monja que te los compre ella" y yo sólo me limité a dar el recado. Nunca más me volvieron a llamar la atención por mis prendas no-azules/blancas del uniforme, nunca.
Así que hoy he visto a niños por la calle con uniformes, y me han dado un poco de envidia, no es porque crea en el uniforme como método disciplinario, ni porque crea que así los alumnos no se distraen con cosas frívolas como "la moda", ni por tonterias variadas que utilizan los defensores de uniformes, que no llevan, y son razones inventadas, no. Es porque creo (y recuerdo) que es divertido y hay que tener imaginación para crear uniformes distintos dentro de la uniformidad. Es también porque me acuerdo de lo cómodo que era saber cada día lo que me iba a poner sin tener que pensarlo. Igual es que yo no he nacido para ser "fachon" y claro, como "el que nace lechón muere cochino", ahí ando, queriendome poner de azul, blanco y rojo, pero eso sí, todos los días más o menos igual.
Y si el uniforme altera la personalidad, como he leido por ahí, va a ser eso lo que me pasa a mí, y por eso tengo una nube, me subo en ella y hasta le hablo... sí, será eso, la personalidad se altera por la ropa que llevas o no llevas... en fin, que todo tiene su parte buena y su parte mala, y que yo hoy quería un uniforme minifaldero.
Mi uniforme me gustaba. Sí, me gustaba mucho. Y no por ir igual que todo el mundo, sino porque recuerdo que era un alivio para mi madre el tener dos uniformes con los que tiraba cada semana. Nada de tener montones de vestidos que no hubieramos podido comprar, nada de eso. Como mucho 4 cosas para los sábados y domingos, y de lunes a viernes, el "uni" azul, con camisa blanca, y palante.
Cuando eras mayor te lo ponías minifaldero, con medias, y los "adornos" los elegías a tu gusto, personalizando. Como hacen todos los alumnos japoneses en Japón. Todos con uniforme, y todos distintos, distintos en las carpetas, adornos del pelo, zapatos... etc... y así ibamos nosotros.
Me acuerdo de una anécdota, para mí en aquel momento, normal, y que ahora, al rememorar, me parece antológida.
Clase de lenguaje. Monja que me saca a la pizarra. Año 1985. Yo era una niña (y ya tenía una nube, por cierto).
La monja me llama, salgo a la pizarra y mi uniforme, que debía estar compuesto por prendas blancas y azules, al ser invierno, estaba complementado por unos gruesos calcetines que me llegaban a la rodilla. Muy calentitos, y eso si, de color rojo.
Monja: pequeña chena, ¿y esos calcetines?
Chena(yo): me los ha dado mi madre
Monja: pues cuando llegues a tu casa, le dices a tu madre que los calcetines del uniforme tienen que ser azules o blancos, que no pueden ser rojos.
Chena: vale, yo se lo digo.
Dos días despues, misma clase, misma monja, y pizarra de nuevo. Esta vez una rebeca roja.
Monja: pequeña chena, ¿y esa rebeca roja? ¿no te dije que le dijeras a tu madre que no puedes llevar calcetines (o rebecas O_o) rojas?
Chena: si
Monja: ¿y qué te ha dicho tu madre?
Chena: mi madre ha dicho que me los compres tú. (sí, sí, tuteábamos a las monjas).
Verídico, mi madre me dijo, toda seria, y para mí sin segundas intenciones, "dile a la monja que te los compre ella" y yo sólo me limité a dar el recado. Nunca más me volvieron a llamar la atención por mis prendas no-azules/blancas del uniforme, nunca.
Así que hoy he visto a niños por la calle con uniformes, y me han dado un poco de envidia, no es porque crea en el uniforme como método disciplinario, ni porque crea que así los alumnos no se distraen con cosas frívolas como "la moda", ni por tonterias variadas que utilizan los defensores de uniformes, que no llevan, y son razones inventadas, no. Es porque creo (y recuerdo) que es divertido y hay que tener imaginación para crear uniformes distintos dentro de la uniformidad. Es también porque me acuerdo de lo cómodo que era saber cada día lo que me iba a poner sin tener que pensarlo. Igual es que yo no he nacido para ser "fachon" y claro, como "el que nace lechón muere cochino", ahí ando, queriendome poner de azul, blanco y rojo, pero eso sí, todos los días más o menos igual.
Y si el uniforme altera la personalidad, como he leido por ahí, va a ser eso lo que me pasa a mí, y por eso tengo una nube, me subo en ella y hasta le hablo... sí, será eso, la personalidad se altera por la ropa que llevas o no llevas... en fin, que todo tiene su parte buena y su parte mala, y que yo hoy quería un uniforme minifaldero.
18.9.08
Premio!
Pues sí. Hoy me he llevado una alegría.
Me ha llegado un premio desde un blog (blog ahora amigo, hasta ahora escondido) y claro, eso siempre alegra, alegra mucho.
Este es el premio:

Así que ¡muchas gracias! pasaré a menudo por tu sitio.
Y yo se lo doy a:
El jinete nocturno
deluto mi colaborador en ese blog (o yo su colaboradora ^_^)
sauvignona
axioma azul
Espero que os haga ilusión
Me ha llegado un premio desde un blog (blog ahora amigo, hasta ahora escondido) y claro, eso siempre alegra, alegra mucho.
Este es el premio:
Así que ¡muchas gracias! pasaré a menudo por tu sitio.
Y yo se lo doy a:
El jinete nocturno
deluto mi colaborador en ese blog (o yo su colaboradora ^_^)
sauvignona
axioma azul
Espero que os haga ilusión
5.9.08
La DGT y su prima
La DGT y su prima, por ser fina.
¿Cómo puede ser que en 15 dias nos lleguen 2 multas cuasi identicas en distintos sitios?
Casualmente han sido dos radares en Autovia. Estoy hasta el moño. Hasta el moño por no decir hasta otro sitio.
Toda la Autovía señalizada a 120 km/h y de pronto, en un lugar imprevisible, una señal de limitación de 80km/h, velocidad que hay que mantener durante 300 ó 400 metros, y de repente otro de 120. En medio, claro, un radarcito, de buen rollo, que echa unas fotos estupendas, a color incluso, para pillar a todos los conductores que jamás pasan de 120 km/h en la Autovía, esos que normalmente cumplen religiosamente los límites de velocidad, que no han sido multados en la vida por una imprudencia, y que ahora, logran pillar porque... porque los amigos de la DGT son unos sinverguenzas, que no buscan la seguridad, como proclaman a los 4 vientos, sino otra cosa muy distinta.
Y es que, a mi me multan por ir a 100 en una autovía, y en la multa me identifico como conductora, me lo piden y me identifico, mientras el inconsciente que pasa a 250 no dice quien es, porque no le da la gana, y ¿qué le pasa? NADA. Paga 300 euros por no identificarse, y nada más, ninguna consecuencia para él, ni tan siquiera pierde los puntos... ¡esto es genial!, venga a sacar pasta, y a dejar las cosas mal, y a vanagloriarse en todos los medios de que han puesto 30000 multas más este verano, y de lo que molan sus radares y lo bien calibrados que están por Indra.
Imagino, visto lo visto, que todas las multas son en sitios como estos, una Autovía, sin peligrosidad, en la que limitan la velocidad y plantan el radarcito en medio sólo para pillarnos, como moscas. Más dinero para ellos.
Y no pretendo frivolizar, pero estoy muy enfadada. ¿Menos víctimas? no me parece justo que sigan insistiendo en que el número de víctimas ha bajado por sus preciosos radares.
Todo lo demá que pasa es por la crisis, y no es que este año hayan salido 6 ó 100 ó 1000 coches menos de vacaciones cada día, no, aunque no paran de repetir que los hoteles estaban vacios, que los españoles no pueden ir a la playa... no... ¡qué va! en esta ocasión la reducción de víctimas no es poque salgan menos coches por la crisis que nos han provocado, no, en esta ocasión las víctimas se reducen porque ellos son los mejores y nos plagan de radares, nos pillan una y otra vez, y pagamos, pagamos, pagamos.. así nosotros seguimos con nuestra crisis, ellos se siguen apuntando tantos, y los imprudentes, campan a sus anchas, haciendo las burradas que han hecho toda la vida.
Por favor, ¡qué ascazo de gente! y es que todos son iguales, me da igual quien mande, quien tenga la culpa, todos, todos, todos, son exactamente iguales.
Ahora me siento todos los días en la puerta, a esperar al cartero, a ver si por 3ª vez en un mes, tengo que pagar 70 euritos (son muy generosos y te reducen la multa si pagas prontito, serían 100), por unas normas que se sacan de la manga y que han hecho por y para ganar ELLOS.
¿Cómo puede ser que en 15 dias nos lleguen 2 multas cuasi identicas en distintos sitios?
Casualmente han sido dos radares en Autovia. Estoy hasta el moño. Hasta el moño por no decir hasta otro sitio.
Toda la Autovía señalizada a 120 km/h y de pronto, en un lugar imprevisible, una señal de limitación de 80km/h, velocidad que hay que mantener durante 300 ó 400 metros, y de repente otro de 120. En medio, claro, un radarcito, de buen rollo, que echa unas fotos estupendas, a color incluso, para pillar a todos los conductores que jamás pasan de 120 km/h en la Autovía, esos que normalmente cumplen religiosamente los límites de velocidad, que no han sido multados en la vida por una imprudencia, y que ahora, logran pillar porque... porque los amigos de la DGT son unos sinverguenzas, que no buscan la seguridad, como proclaman a los 4 vientos, sino otra cosa muy distinta.
Y es que, a mi me multan por ir a 100 en una autovía, y en la multa me identifico como conductora, me lo piden y me identifico, mientras el inconsciente que pasa a 250 no dice quien es, porque no le da la gana, y ¿qué le pasa? NADA. Paga 300 euros por no identificarse, y nada más, ninguna consecuencia para él, ni tan siquiera pierde los puntos... ¡esto es genial!, venga a sacar pasta, y a dejar las cosas mal, y a vanagloriarse en todos los medios de que han puesto 30000 multas más este verano, y de lo que molan sus radares y lo bien calibrados que están por Indra.
Imagino, visto lo visto, que todas las multas son en sitios como estos, una Autovía, sin peligrosidad, en la que limitan la velocidad y plantan el radarcito en medio sólo para pillarnos, como moscas. Más dinero para ellos.
Y no pretendo frivolizar, pero estoy muy enfadada. ¿Menos víctimas? no me parece justo que sigan insistiendo en que el número de víctimas ha bajado por sus preciosos radares.
Todo lo demá que pasa es por la crisis, y no es que este año hayan salido 6 ó 100 ó 1000 coches menos de vacaciones cada día, no, aunque no paran de repetir que los hoteles estaban vacios, que los españoles no pueden ir a la playa... no... ¡qué va! en esta ocasión la reducción de víctimas no es poque salgan menos coches por la crisis que nos han provocado, no, en esta ocasión las víctimas se reducen porque ellos son los mejores y nos plagan de radares, nos pillan una y otra vez, y pagamos, pagamos, pagamos.. así nosotros seguimos con nuestra crisis, ellos se siguen apuntando tantos, y los imprudentes, campan a sus anchas, haciendo las burradas que han hecho toda la vida.
Por favor, ¡qué ascazo de gente! y es que todos son iguales, me da igual quien mande, quien tenga la culpa, todos, todos, todos, son exactamente iguales.
Ahora me siento todos los días en la puerta, a esperar al cartero, a ver si por 3ª vez en un mes, tengo que pagar 70 euritos (son muy generosos y te reducen la multa si pagas prontito, serían 100), por unas normas que se sacan de la manga y que han hecho por y para ganar ELLOS.
5.8.08
Baila amigo, baila
Nos conocimos en diciembre de 2002.
Yo estaba con una amiga esperando en una empresa para hacer la típica dinámica de grupo que iba a decidir si éramos o no capaces de desempeñar un trabajo para ellos, y allí había mucha gente, gente que hablaba, grupitos… entonces, un poco apartado de todos, solo, y con una pinta terrible de niño perdido te vi.
Inmediatamente me acerqué a tí, y estas fueron nuestras primeras sutiles palabras:
lady: Hola niño. ¿Tú que eres, bailarín?
Amigo: Sí
lady: ¿y qué has venido sólo?
Amigo: Sí, me ha traído mi abuelo.
Allí estabas tú, con 18 añitos recién cumplidos, y una pinta de ser adorable que mataba.
Durante la entrevista estuvimos cada uno pendiente de nuestro cometido, y unas semanas después coincidimos otra vez en la reunión informativa para los seleccionados, y volvimos a sentarnos juntos.
Al salir, tú no estabas muy convencido de querer trabajar allí, y en pocos minutos casi te convencí de que íbamos a pasarlo en grande si cogías el trabajo, porque además de que eso era lo que creía, pensaba que sería muy agradable trabajar contigo. Eso sin conocerte.
Y llegó el primer día, quedamos para ir juntos, y ese mismo día, ya había tal atípica complicidad entre nosotros, que los nuevos compañeros nos preguntaron varias veces que si éramos hermanos. ¡No me dirás que esto es algo muy habitual!… lo mejor es que nosotros estábamos encantados y seguíamos el rollo a la gente, y acabaron todos convencidos de que éramos hermanos de verdad, cuando en realidad no habíamos estado juntos en toda nuestra vida más de 2 horas, como mucho.
Desde entonces fuimos inseparables. Cada uno con su espacio, pero a la vez cada uno pendiente del otro. Cuando hubo problemas, los problemas fueron de los dos, cuando hubo alegrías, las compartimos. El leernos el pensamiento fue algo cada vez más común entre nosotros, y el sufrir los “entrecruzamientos de la vida”, como tú llamabas a las coincidencias que siempre andábamos sufriendo, siguió siendo la tónica a lo largo de los meses.
Finalizaron nuestros contratos en unos meses, y podía haber pasado como pasa a menudo con otros compañeros de trabajo, “nos vamos a llamar, nos vamos a ver…etc., etc.…” pero no, en realidad no podría haber pasado. Ya estábamos tan unidos que íbamos a seguir juntos como si siguiéramos viéndonos día a día.
Y así hemos compartido mil tardes de risa, mil mañanas de vagueo compartido, muchas vacaciones, tu con tus padres, yo con mi chico, y juntos, viajes, salidas… y si tu has estado triste, yo he estado contigo, si yo he estado triste, tu has estado conmigo. Y así han pasado los años, con algo distinto, algo tan difícil de encontrar que no puede ser algo que se pierda: AMISTAD, escrito así, con letras mayúsculas.
El viernes me llamaste. “”Amiga, he ganado el segundo premio”. Y a mí, lo que se me ocurre decirte es “¿y vas a quedar el sábado conmigo o no?”. Has ganado el 2º premio en un Certamen Internacional de Danza, y yo te digo “¿vas a quedar conmigo el sábado?” y antes de colgar, eso sí, caigo en la cuenta y te felicito.
¿Y sabes lo que pasa? Que confío tanto en tu talento, que sé que vas a ganar antes de que empieces a crear la coreografía, antes de que pienses en presentarte al Certamen y antes incluso de saber que es un Certamen Internacional. Y a ti te parece que soy muy bruta. Así que en cuanto me ves me dices “ayer casi te tiro el teléfono a la cabeza”, por no volverme loca de alegría con tu triunfo. Pero amigo, no puedo volverme más loca de lo que ya estoy, y es día a día, no es puntual.
Ahora te vas. Te vas de la ciudad. Te vas a muchos kilómetros, a empezar tu vida, a vivir solo por primera vez, a empezar a enseñar tu Arte en otro sitio, a todo el mundo. Y se que tu nombre será cada vez más conocido por todos. Te vas dos años, dices, pero serán muchos más. Y yo estoy muy contenta, y muy triste a la vez.
Mi madre, al enterarse de que te vas, me dijo, “otro que se va, os llamareis un tiempo, os veréis, y luego otro más que se va…”. Pero esto no va a ser así. Yo lo se. Tú lo sabes. No va a ser igual que viviendo cerca como hasta ahora, pero no va a ser el fin de algo que no tiene fin. Lo pienso y no me veo como si tuviera 15 años, cuando acaba el Instituto y crees firmemente que tus amigos serán siempre tus amigos. Hay amigos que son siempre tus amigos, aunque no los veas, aunque no los llames cada día, aunque ni si quiera les envíes un mail en 6 meses. Y tú, Amigo, vas a estar ahí. A una hora de avión, a un ratito volando de mí, y yo a un ratito volando de ti.
Y mientras no nos veamos sigue bailando. Sé que odias la película Billy Elliot, (que a mi me encanta…) pero yo voy a ser como el padre de Billy Elliot el día que estrenes en un sitio que para ti sea importante (para mí son todos importantes). Y allí me vas a sentir, muy cerca de ti como siempre, entre el público, nerviosa, y ya sabes que más feliz y más orgullosa que si fuera yo misma la que está sobre el escenario.
Se feliz amigo, y no me olvides nunca.
Yo estaba con una amiga esperando en una empresa para hacer la típica dinámica de grupo que iba a decidir si éramos o no capaces de desempeñar un trabajo para ellos, y allí había mucha gente, gente que hablaba, grupitos… entonces, un poco apartado de todos, solo, y con una pinta terrible de niño perdido te vi.
Inmediatamente me acerqué a tí, y estas fueron nuestras primeras sutiles palabras:
lady: Hola niño. ¿Tú que eres, bailarín?
Amigo: Sí
lady: ¿y qué has venido sólo?
Amigo: Sí, me ha traído mi abuelo.
Allí estabas tú, con 18 añitos recién cumplidos, y una pinta de ser adorable que mataba.
Durante la entrevista estuvimos cada uno pendiente de nuestro cometido, y unas semanas después coincidimos otra vez en la reunión informativa para los seleccionados, y volvimos a sentarnos juntos.
Al salir, tú no estabas muy convencido de querer trabajar allí, y en pocos minutos casi te convencí de que íbamos a pasarlo en grande si cogías el trabajo, porque además de que eso era lo que creía, pensaba que sería muy agradable trabajar contigo. Eso sin conocerte.
Y llegó el primer día, quedamos para ir juntos, y ese mismo día, ya había tal atípica complicidad entre nosotros, que los nuevos compañeros nos preguntaron varias veces que si éramos hermanos. ¡No me dirás que esto es algo muy habitual!… lo mejor es que nosotros estábamos encantados y seguíamos el rollo a la gente, y acabaron todos convencidos de que éramos hermanos de verdad, cuando en realidad no habíamos estado juntos en toda nuestra vida más de 2 horas, como mucho.
Desde entonces fuimos inseparables. Cada uno con su espacio, pero a la vez cada uno pendiente del otro. Cuando hubo problemas, los problemas fueron de los dos, cuando hubo alegrías, las compartimos. El leernos el pensamiento fue algo cada vez más común entre nosotros, y el sufrir los “entrecruzamientos de la vida”, como tú llamabas a las coincidencias que siempre andábamos sufriendo, siguió siendo la tónica a lo largo de los meses.
Finalizaron nuestros contratos en unos meses, y podía haber pasado como pasa a menudo con otros compañeros de trabajo, “nos vamos a llamar, nos vamos a ver…etc., etc.…” pero no, en realidad no podría haber pasado. Ya estábamos tan unidos que íbamos a seguir juntos como si siguiéramos viéndonos día a día.
Y así hemos compartido mil tardes de risa, mil mañanas de vagueo compartido, muchas vacaciones, tu con tus padres, yo con mi chico, y juntos, viajes, salidas… y si tu has estado triste, yo he estado contigo, si yo he estado triste, tu has estado conmigo. Y así han pasado los años, con algo distinto, algo tan difícil de encontrar que no puede ser algo que se pierda: AMISTAD, escrito así, con letras mayúsculas.
El viernes me llamaste. “”Amiga, he ganado el segundo premio”. Y a mí, lo que se me ocurre decirte es “¿y vas a quedar el sábado conmigo o no?”. Has ganado el 2º premio en un Certamen Internacional de Danza, y yo te digo “¿vas a quedar conmigo el sábado?” y antes de colgar, eso sí, caigo en la cuenta y te felicito.
¿Y sabes lo que pasa? Que confío tanto en tu talento, que sé que vas a ganar antes de que empieces a crear la coreografía, antes de que pienses en presentarte al Certamen y antes incluso de saber que es un Certamen Internacional. Y a ti te parece que soy muy bruta. Así que en cuanto me ves me dices “ayer casi te tiro el teléfono a la cabeza”, por no volverme loca de alegría con tu triunfo. Pero amigo, no puedo volverme más loca de lo que ya estoy, y es día a día, no es puntual.
Ahora te vas. Te vas de la ciudad. Te vas a muchos kilómetros, a empezar tu vida, a vivir solo por primera vez, a empezar a enseñar tu Arte en otro sitio, a todo el mundo. Y se que tu nombre será cada vez más conocido por todos. Te vas dos años, dices, pero serán muchos más. Y yo estoy muy contenta, y muy triste a la vez.
Mi madre, al enterarse de que te vas, me dijo, “otro que se va, os llamareis un tiempo, os veréis, y luego otro más que se va…”. Pero esto no va a ser así. Yo lo se. Tú lo sabes. No va a ser igual que viviendo cerca como hasta ahora, pero no va a ser el fin de algo que no tiene fin. Lo pienso y no me veo como si tuviera 15 años, cuando acaba el Instituto y crees firmemente que tus amigos serán siempre tus amigos. Hay amigos que son siempre tus amigos, aunque no los veas, aunque no los llames cada día, aunque ni si quiera les envíes un mail en 6 meses. Y tú, Amigo, vas a estar ahí. A una hora de avión, a un ratito volando de mí, y yo a un ratito volando de ti.
Y mientras no nos veamos sigue bailando. Sé que odias la película Billy Elliot, (que a mi me encanta…) pero yo voy a ser como el padre de Billy Elliot el día que estrenes en un sitio que para ti sea importante (para mí son todos importantes). Y allí me vas a sentir, muy cerca de ti como siempre, entre el público, nerviosa, y ya sabes que más feliz y más orgullosa que si fuera yo misma la que está sobre el escenario.
Se feliz amigo, y no me olvides nunca.
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